TRANS-AMOR

¿L@S TRANS SE ENAMORAN?

 

Ante todo hay que definir qué es lo que entendemos por “enamorarse” y también conceptuar la posición de los individuos trans en el universo HOMBRE-MUJER.

Aunque estamos, quizá, más acostumbrados a ver “chicas trans” no hay que olvidar que también existen los “chicos trans”. Ambos casos son una condición intersexual que comparten características comunes: la sensación de estar en el cuerpo equivocado, una necesidad imperiosa de adoptar el comportamiento complementario a su realidad, una autoestima muy lastimada y, compensando, una vanidad exacerbada. Pudiendo llegar, en el peor de los casos, a una actitud francamente antisocial.

A pesar de que a primera vista se les podría considerar “homosexuales” el hecho es que no lo son. Un homosexual es aquel que se siente atraído por individuos de su propio género; un “gay” es un chico que se siente atraído por un varón y mejor aún si también es “gay”. Una lesbiana es una chica que gusta de las mujeres y también en este caso, si es lesbiana mejor.

Pero da la casualidad que ¡a l@s trans no les atraen l@s trans! Por el contrario son claramente heterosexuales en sus preferencias; una chica trans gustará de hombres, no “gays” ni mujeres. Un chico trans buscará siempre una chica heterosexual y no una lesbiana.

Claro está, en esta vasta diversidad sexual siempre habrá excepciones que nos demuestren que no es posible generalizar en aspectos del comportamiento humano, pero al menos nos dará una pauta para tratar de entender a las mayorías.

En cuanto al tema del “enamoramiento”, tenemos que diferenciarlo de la mera atracción física. En éste último caso sólo cuenta la figura de la pareja y cuando más algunas coincidencias en el carácter. Existen algunos parámetros generales pero son fundamentalmente superficiales: un pelo bonito o unos ojos claros, la forma de vestirse o la clase social, si nos hace reír o su trato es muy generoso. También son atractivas algunas habilidades como el cantar, tocar un instrumento o ejercer alguna forma de arte, etc. etc. etc. etc.

El enamoramiento se ha definido que, en su comienzo, es “una forma de locura temporal en la que frecuentemente hay una distorsión en la percepción de la realidad, que le impide al sujeto formase juicios verídicos respecto a su situación y/o su pareja.” De ahí la expresión de “el amor es ciego”

Cuando el enamoramiento, o la mera atracción física, no tienen una respuesta de la posible pareja se va creando una situación de resentimiento y si rebasa la frontera de lo razonable, entendida como el respeto a la libre decisión de la posible pareja, puede derivarse en un comportamiento obsesivo, condición definitivamente patológica, que conduce a la violencia y al odio. Paradójicamente el objeto del amor se convierte en objeto de venganza.

Cuando el enamoramiento pasa a un segundo nivel, esto es, cuando se establece una relación amorosa se entiende que es un pacto bilateral y retroalimentada entre los dos amantes, que se respetan y reconocen los valores de cada uno. Es esta situación lo que mantiene los lazos amorosos entre las parejas.

Nótese que hasta este momento no se ha hablado de género, sexo o actividad sexual. Las definiciones expresadas son aplicables a cualquier individuo o pareja.

Pero en el caso de la comunidad trans, hay algunas situaciones particulares. Todos hemos escuchado el proverbio “CADA OVEJA CON SU PAREJA” que nos decían nuestras abuelas. Como ya lo mencionamos, para los “gays” y las lesbianas está muy claro cuales son sus tipos de pareja.

Pero ¿cuales son las parejas “ad hoc” de las y los chicas y chicos trans? –recordemos que son esencialmente heterosexuales- al tener que competir por la posible pareja con mujeres y hombres heterosexuales.

Pero, si bien, las y los trans tienen bien definido cual es su objeto amoroso, la contraparte no. Hombres y mujeres heterosexuales no buscan individuos trans como su primer objetivo para formar pareja, al menos, no en la sociedad actual, por la razón que sea (reproductiva, social, religiosa, etc.).

¿Cómo formar una pareja y por ende un lazo amoroso si la posible pareja no me considera como tal? No es posible.

En las condiciones sociales actuales los hombres no consideran a las chicas trans como verdaderas parejas para formar un hogar, cuando más como pareja sexual temporal. Y lo mismo sucede con los chicos trans, situación que quizá sea menos aparente pero no por eso, menos real y dolorosa. Insisto, siempre hay excepciones.

Hasta este punto solo se han analizado algunos aspectos de la relación de pareja y sus variaciones en el terreno amoroso sobre todo cuando uno de los participantes es trans. Pero cuando se aterriza el amor platónico y se empieza a hablar de sexo carnal la situación se torna muy complicada.

Nuevamente, en el caso de los verdaderos homosexuales la cuestión de los roles dentro de la pareja, no parece presentar grandes problemas. Hay un tácito entendimiento que ambos están dispuestos a ofrecer a su pareja el mayor placer posible con el mejor uso de sus anatomías.

Pero en la pareja trans-hetero;

-¿Cómo se van a asignar los roles?

-¿Será posible una aceptación de roles variables en ambos miembros de la pareja?

-¿El participante hetero sentirá cierta humillación o desagrado al asumir el rol contrario al que está acostumbrado?

-¿En este tipo de pareja se cumplirá el acuerdo de darle a la pareja el mayor placer posible con el mejor uso de sus cuerpos? Y de las feromonas ni hablamos.

Porque mucho de la estabilidad de una pareja va de la mano con el grado de satisfacción sexual lograda. Y esto es válido para cualquier tipo de pareja.

Frente a este panorama es comprensible que l@s trans se sientan en un estado de profunda soledad, que intentan llenar a como dé lugar, cayendo entonces en manos de individuos infames que se aprovechan de su situación para explotarles sin que les importe el daño que pudieran hacerles.

Es comprensible que su reacción sea no enamorarse. Sus relaciones se vuelven más superficiales y fundamentalmente basadas en el sexo. En este caso algunas de las chicas trans tienen una ventaja; lo que fue su “modus vivendi”, la prostitución, también se vuelve su “modus amandi”. Parafraseando alguna chica trans; “para que me quiero enamorar de uno si puedo tener a todos los hombres que yo quiera” palabras más, palabras menos.

Pareciera como si las y los trans tuvieran una imposibilidad de enamorarse ligada intrínsecamente a su situación, no porque no pudieran o quisieran, sino porque su objeto amoroso será siempre irreal, ya que las posibles parejas heterosexuales no les consideran como tales.

Finalmente, creo que la respuesta a la pregunta inicial es: No, las y los trans no se enamoran, solo viven de ilusiones, en el mejor de los casos.

Cierto, no se puede generalizar pero ¿Cuántas parejas trans-hetero felices conoce usted?

Sócrates

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