“El gusto está hecho de mil repulsiones”

Paul Valéry (1871-1945) Escritor francés.


 

Zitadina 2012

 

 

El Festín de los Golosos

 

 

¿De qué te ríes cuando se habla de ti?

¿Desde cuándo la vanidad y la banalidad requieren de inteligencia para subsistir? Hasta ahora ninguna de las dos ha tenido el peso suficiente para trascender más allá de un simple evento; y es que de buenas intenciones está lleno el infierno y son estas mismas intenciones de las cuales se tiene que cuidar uno, ¿acaso no se ha tenido la “buena voluntad” de sacar a este mísero país de la pobreza?, todos sabemos los resultados de esas buenas intenciones, y lo peor de las buenas intenciones es cuando estas van disfrazadas, y si a ello le agregamos un toque de morbo tenemos la combinación perfecta en donde todas nosotras cabemos a la perfección. Sin querer y hoy queriendo volvimos a la fascinante Sodoma y Gomorra.


El emperador no tiene amigos pero puede presumir que tiene las intenciones de que así sea; cuando todo se justifica con la palabra “amigo” las cosas nos sientan mejor, por ejemplo una orgia podría salir delicatessen si es organizada por los cuates, los reyes saben de sus caprichos y los cumplen por encima de toda aquella reina que se aposenta en su castillo, esto es: “finge que no sabes nada mientras sigas siendo la reina”, bien valdría la pena un imperio, un capricho y después morir por él. Los hombres en lo particular saben cómo manejar las situaciones de conflicto, para los griegos existía la posibilidad de que su efebo fuera la causante de desfogar en él cualquier perversión posible y no suscitada por la esposa en cuestión, terminando el acto, el efebo quedara en calidad de un simple amigo, y digo yo. . . . “ante estos ejemplos que bonita es la amistad”.


Tomarnos las cosas tan a pecho en este mundo tan banal, es posible que suscite que ningún corazón valga la pena, este mismo va forrado de esa piel de lobo de la cual se enamoran más de dos; se dice que es el pretexto más recurrente para todo aquel que decide acercarse al festín, degustar cómodamente y volverse un goloso de las circunstancias, si todo eructo no va acompañado de la supuesta “inteligencia” ni de la sutil “educación” de que va la exigencia ante ello que solo se come de vez en cuando y se festeja cada año. ¿Cuál será la justificante para reunirnos y brindar el próximo año?, la abundancia es algo que por derecho todos nos merecemos, se le da el valor que cada uno considera pero ¿la banalidad merece un festín? Reitero un ¡Sí! para todos aquellos que asistirán en busca de un ¡no se qué! Reitero un ¡No! Para aquel que busca la diferencia aun en la misma diferencia.
 


 

 


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