Trans, con bolitas y palitos.

 

 

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A ver, va con manzanitas, bolitas y palitos, porque parece que no estamos entendiendo nada y ese no entender se usa como pretexto para no respetar.

A).-Travesti es un hombre que se viste de mujer, cuya identidad la mayor parte del tiempo, es masculina y cuya práctica sexual nada tiene que ver con su ropa. Es decir, puede ser un hombre heterosexual que sólo durante un rato se pone vestido.

B).- Transgénero es un hombre que VIVE como mujer. Es alguien que siente que está encerrado en el cuerpo masculino y tiene la NECESIDAD de expresar su feminidad. No se viste de mujer para algo especial, sino que vive las 24 horas del día como tal. Lo importante es lo que muestra, por lo tanto lo íntimo es secundario para algunos, es decir, no necesariamente buscan operarse lo que tienen entre las piernas o el pecho.

C).- Transexual es una mujer que se siente atrapada en el cuerpo de un hombre y después de años de terapia está convencida de quitarse el pito, ponerse busto e inyectarse hormonas para adelgazar su voz y que no haya pelos donde las mujeres no los tienen. Es alguien que está en este proceso o que ya lo completó.

En los tres casos el motivo de fondo es muy sencillo y humano: ser feliz. Así de simple. El travesti se viste de mujer porque eso lo hace feliz, el transgénero vive como mujer para ser feliz y el transexual hace cambios físicos para ser feliz. Por eso resulta muy, pero muy triste, que como sociedad nos cueste tanto trabajo comprender esto y que nos sea tan difícil dejar de ver a quien vive distinto a la dizque mayoría, como una agresión.

Es una pena que una sociedad que se presume cosmopolita y de primer mundo sea incapaz de entender, desde lo humano, el gran drama personal que hay detrás de las historias de personas como Andrea Carolina, la maestra de secundaria a quien la Secretaría de Educación ha hecho la vida de cuadritos desde hace cinco años porque unos padres asustados temen por sus hijos, cuando estos bien podrían darles lecciones de sexualidad y de respeto a la diversidad.

Pintan como si lo que vive Andrea fuera una fiesta y como si "ir vestida de mujer a dar clases” fuera nomás por joder o un jueguito. Y no, vivir en la diversidad, ser gay, lesbiana o trans, aún en nuestros tiempos no es nada fácil, ni un juego. Hay una serie de procesos internos muy, pero muy cabrones, de aceptación, que implican que quien se asuma como tal tenga primero los huevos de enfrentar sus demonios internos y poner en claro qué chingados quiere de su vida, quién es, de dónde viene, cómo quiere vivir y muchos otros procesos. Y una vez cumplido eso, debe asumir los costos de eso que decide, que muchas veces pasan por la soledad y el dejar la casa o la familia. Cosas que rompen el corazón y que no cualquiera tiene el valor o el coraje, primero para enfrentar, y segundo para salir airoso.

Y es un proceso súper súper difícil, porque todo ese tingladito en el que uno fue educado con un chingo de condicionamientos sociales se viene abajo y uno tiene que ir, poco a poco, haciendo el propio, de la nada, como un castillo de naipes –con el tiempo y los madrazos, uno entiende que hay que ponerle KolaLoka o silicón al castillín-.Por eso resulta ofensivo que una vez que alguien ha atravesado por todo esto, haya un grupo de gente que por miedos absurdos quiera regresar el tiempo y que todo vuelva al principio, que el jotito esté en el clóset, que el trans se deje los bigotes y se vista de hombre y que las less usen siempre vestido y pelo largo. Ah y que no cojan. Eso es lo que parece importarle a esta sociedad pinche, la pura apariencia y no el proceso humano que hay detrás.

¿Cómo nos podemos decir humanos si a quienes sabemos vulnerables por los procesos enumerados todavía les escupimos como sociedad y los golpeamos con miradas y acciones de desprecio y desamor?, ¿Cómo de donde sacamos los huevos para juzgar la vida de los demás y censurar lo que no tenemos ni puta idea de qué es y cómo se vive?

Justo por todo esto es que queda claro que a Jalisco y al país entero le urgen tres cosas. Incluir programas de diversidad sexual en TODAS las escuelas donde se enseñe el respeto a los demás y a mi propio cuerpo y espíritu. Una ley antidiscriminación efectiva que castigue a quienes impongan sus creencias a los derechos –y a la ciencia-, y una ley de identidad sexo-genérica para que quien se sepa atrapado en el cuerpo del sexo contrario pueda modificarla, para que en la IFE o en las listas del grupo al que das clases no diga Sergio, cuando eres Andrea y que no haya pretextos pendejos para seguirles complicando la vida.

GRAVA.-

Todos somos Charlie, pero nadie somos Moisés. La muerte del periodista de Veracruz y la de los otros 102 periodistas asesinados en México en los últimos 14 años NO ameritaron una portada, ni marchas multitudinarias, ni un cambio de avatar. Parece que los ataques a la libertad de expresión sólo nos duelen si son fuera.




Fuente: http://www.publimetro.com.mx/ricardo-salazar/trans-con-bolitas-y-palitos/moaC!elu3DxLF2gkQ/

 

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