Zitadina

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Pequeño Cuento Para La Humanidad

 

 

 

Diva (n)

 

¡Toda la humanidad debería estar muerta en estos instantes!, todo eje que gire al más mínimo latir debería estar ¡consumado, acabado!, esa masa de cuerpos amorfos del cerebro ¡nunca! ¡nunca¡ debió ser, si existiera un dios verdadero jamás nos hubiera creado. Esta verguenza de ser parte de lo humano me eriza hasta las uñas; lanzar dos bombas nucleares, ¡dos!  -¡No por Dios!, todo lo hemos hecho mal-, lo único hermoso que  este planeta tiene es su naturaleza y todo, ¡todo! lo estamos matando. Un exótico bicho, una ave parlante, un pantano húmedo, una fiera de colmillo afilado, un roble muriendo, cualquier cosa sería mejor que el vacío del alma al saberse humano.

           

- Inicia la noche –

Las infusiones en estos casos poco calman el estado alterado de los sentidos y la conciencia, el té endulzado sabe amargo al deslizarse por la lengua y la garganta, nada calma mi rabia, esta noche dejo de ser común, volvió el infierno.

Responde mi cuerpo al deslizamiento de las sábanas, dormir es lo mejor que han hecho los seres vivos; en la almohada un insecto de color rojizo recorre el filo de la funda, no me atrevo ni a tocarlo, menos a eliminarlo, por el día de hoy el olor a muerte se ha respirado demasiado. ¡Ah! dormir es lo mejor que ha hecho la humanidad.

Las sábanas causaban un calor similar a la fiebre, en los sueños miles de pinchazos recorrían el cuerpo, todo orificio tenía sensaciones de pies en marcha, pequeñas vibraciones persivian la palma de las manos, la burbujeante reacción de la piel fue el inicio.

            - Inicia el día –

La mañana en el reflejo de un espejo  ojeroso sólo indicaba una noche fatal, y para eso el retrete lo confirmó, la suave hoja de papel raspaba una grieta ensangrentada, sorpresivamente sentado la nariz comenzó a sangrar también, las orejas le siguieron a su paso, el rollo de papel formó compresas y las cavidades sedieron; regurgite de pronto la infusión, y el vómito fueron miles de insectos blancos, algunos verdes, y otros tantos parpadean cierta luz amarilla -supongo que el peor de los males es: ser un humano, y dejar de serlo es el comienzo del fin- .

0             - Inicia el cambio –

La piel de apoco empezó a pegarse a los huesos, sobre la espalda crecían una joroba siamés, vellos negros puntiagudos vegetaron mi cuerpo, los dientes de uno a uno me los empecé a tragar, la lengua dejo de ser y se volvió ventosa; dedos, uñas y orejas cayeron al piso, y creo que en mi vientre los chasquidos que se escuchaban eran huevecillos que al caminar se golpeaban con mis organos.

            - Inicio de la asunción –

Lloré pero no por mi, si no por la pobre humanidad que jamás sabrá lo fascinante que es la transmutación, ni sus libros de auto ayuda, ni sus religiones vacías, ni el nirvana añejo se compara con la maravilla  que me esta pasando; podré olvidarme de todo recuerdo que crea el cerebro pensante, no sentiré pena por nadie y de manera literal podré comerme al mundo, y por el resto de mis días sabré el significado de las noches sin insomnio. No existirá una madre que lloré por su hijo "el sacrificado", nadie sentirá pena de mi ausencia, mis deudas quedarán saldadas y esa inquietud que propicia el amor no correspondido quedará en su tumba. Lo único que espero de todo esto es tener la capacidad de volar.

            - Inicia el fin –

Para el medio día ya todo estaba consumado. De la joroba siamés brotaron unas magníficas alas, sus bordes curvos concluian en pico y de el emanaba una pequeña uña, sobre lo que quedó de los pies un par de pezuñas hacían lo suyo, de inmediato el cuerpo amorfo se tiñó de un rojo vino y en la frente un par de oquedades se habían formado, parecía que algo pretendía crecer ahí, la columna vertebral se había extendido hasta el piso, sus bordes gruesos se desvanecían hasta terminar en una pequeña cabeza puntiaguda, de las manos sólo quedó un borde echo nudillos.

            - Inicia la fé –

Frente de mi un plasma de luz multicolor se dejó ver, y asu voz dijo lo siguiente:

-Tu eres Satan, el segundo hijo que forme de mí sangre y de mí carne, y yo soy tu Dios.Todo le dí a esta humanidad ingrata en la que habitas, le dí mi primogénito y mi paraiso-, hoy tengo una encomienda para ti, salvar al ingrato de todos sus ingratos y hacerlos uno, ese es mi tercer hijo que forme de mí carne y de mí sangre, y una vez salvado, a los tres repartire mi poder y mi reino,  seré benévolo con mis tres hijos: El primogénito, tú y la humanidad.

Y la voz respondió.

-Yo Satan, tu hijo, te pregunto: para llevar la encomienda acabo solo responde lo siguiente ¿A cuál de los tres, amas más?.

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