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Zitadina

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                                   "Si tanto me alaban, será por alabarse a sí mismos, pues al alabarme dan a entender que no me comprenden".

Aristótles (384-322 AC.) Filósofo Griego.

 

 

 

Bla, bla, bla

 

 

 

Matreum Muniens

 

La fanfarronería parece ser una característica de todo aquel que busca con desesperanza lo inmediato, lo fácil, lo fatuo. Y para ello los tiempos no cambian; desde mis inicios a los inicios de la gente trans actual, seguimos en los mismos dichos de su contra cara -la heterosexualidad- cuando esta nos pretende conquistar, y en lo particular, a las mujeres trans. Las habladurías o las letras sobre cargadas de melcocha con que estos individuos (varones en su mayoría) se acercan a las chicas trans, son un remolino de cursilerías y adjetivos que se han vuelto insoportables.

Una cosa que he aprendido es que cuando realmente le importas a alguien, este alguien domina sus emociones, se aleja de los halagos baratos y con sutil encanto está contigo. Alguna vez escribí esto, y hoy lo retomo convencida: "¿Alguien sabe el significado de lo que es hermoso cuando se ama? Tal vez simplemente se llame discreción", y esto es algo que la gente no termina por comprender. Con ello afirmo que la frágil masculinidad por su boca muere.

 

Sin dudarlo la mayor parte de estas habladurías van impregnadas de una carga sexual oculta, ya que un halago bien dicho o escrito pareciera que lleva la intención de ser correspondida con una dosis de sexo, y puede ser que en algunas cabezas huecas haga ruido.

 

Si las intenciones van a ir disfrazadas, los halagos harán caldo de cultivo para aquellas que gustan de los "likes" o los "me gusta". A las travestis de closet esto les fascina y el círculo vicioso rueda en armonía, los adjetivos que sobre saltan los cánones de belleza son tirados al piso, y pisados por esa misma gente, aquí ni sentimientos ni cierto tipo de inteligencia importa, lo único válido es la boca empalagosa de cierta gente necesitada de aquello que nunca le dieron como: atención, compresión y cariño.

 

Si los halagos baratos y puestos en un mal momento fueran algo bueno, tal vez mucha gente viviría de ello, es bien sabido que la gente que vive de su imagen cuenta los minutos en miles de pesos y no en palabras de a centavo; pero hay algo que los empalagosos terminan por no entender: a las chicas Trans no les interesa escuchar lo que ¡tooodooo! el mundo de parlanchines les dice y que solo es basura envuelta en azúcar.

 

Cuando se busca algo real los fanfarrones no tienen cabida en esa realidad, para muchos de ellos su verdad está en casa con sus hijos y esposa, la de ahora o la del futuro. Desafortunadamente seguimos siendo ese objeto del deseo que solo se vuelve placentero a sus ojos; por ello, si se ha de tener sexo con cualquiera, al menos que sea bien remunerado. Cierta soledad puede ser soportada con dinero en la cartera, y eso bien lo saben las trans que tiene recursos para pagar la terapia psicológica que les haga soportar un halago detrás del otro, y que con ello no se muera en el intento de ser trans en un mundo de hombres que solo ¡bla,bla,bla, bla, bla!.

 

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