Zitadina

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"El sufrir merece respeto, el someterse es despreciable".

Victor Hugo (1802 - 1885) Novelista Francés.

 

 

 

Doma

 

 

 

I’m Every Woman

 

Los niños Trans están tan conscientes de su sexualidad por que viene desde lo más natural, nada los valida, no es necesario, incluso su sexo no es una molestia; lo que son, lo tienen bien claro en la cabeza y en ese mundo solo la mente gobierna.

De adultos le damos mucha importancia al sexo: los tamaños, las formas, las resistencias y sus filias; esas sí, nos validan y pueden incluso juzgarnos. Si de filias hablamos el gusto por la gente trans es un bocado al paladar. Es en las mujeres trans donde más connotación sexual hay, de hecho, ya se ha vuelto un requerimiento dibujar a esa mujer de la manera mas perfecta: cara y voz de mujer, cuerpo voluptuoso y acinturado, ultra cuidada en su aspecto y lo principal un falo en dimensiones apetecibles.

¿Existen?, ¿las hay? -¡claro!-, y es ahí donde comienza la discriminación. ¡Y sí! cuando no todas entramos en los cánones de la supuesta perfección todas somos discriminadas. Aquí el chiste se volvió una realidad. -¡Cuidado con tirar el jabón en las regaderas!- los machos se burlan de sí mismos, pero anhelan ser penetrados por una trans. La fantasía se volvió exigencia, el defecto físico se volvió el sustento económico, lo que más ocultas es lo primero que tocan. La pornografía ha matado al sexo (cosa más irónica) porque esta discrimina. El sexo actuado nos ha dado una idea falsa de lo que debemos sentir y ser en nuestra triste realidad, someternos es la idea de sus ideas, la humanidad esta escasa del buen de sexo, mirarlo es mejor que hacerlo.

¿Lo que se tiene alcanza para una buena relación sexual?

La realidad del sexo está en la cabeza y esta a su vez está llena de emociones, por lo cual no es tan descabellado pensar que muchos hombres heterosexuales desean ser sometidos como una mujer pensando que pueden ser multiorgásmicos al sentir en dos áreas distintas, (estimulación prostática ligada a terminales nerviosas que conectan con un pene erecto y por ello eyacular sin tocarse) pero hay una realidad que todo lo supera, el ano manejado de manera adecuada puede ser placentero, pero invadido varias veces no regresa a su modo original jamás. Eso los homosexuales lo saben y lo saben bien.

Si mente es sexo y sexo es emoción, la culpa también nos llena de placer; personajes con alta carga existencial, moral, política, económica, social y hasta cultural asumen una responsabilidad tan grande que desdoblan a personalidad sumisa en la intimidad, por un momento el castigo de la carga se vuelve ligera con el dolor del cuerpo. El hombre del siglo 21 en su nueva pasión y sumisión.

La causa puede ser efímera, pero el causante será el mismo, solo cada cual conoce sus vacíos y las formas de llenarlos. Sacar a la puta que todos llevamos dentro resulta ser la frase más convincente para aquel que no es una puta. Deslizarte sobre la superficie, inclinar tu cuerpo y exponer tu punto para recibir las embestidas implica dolor, después un gozo, después sumisión, después el uso, después las ganas de ya no ser, de no hacer labor de macho, después: lo viejo, lo feo, lo gordo, lo solo y el tiempo que fulmino las hormonas que te definían como hombre y que solo te disfrazó de heterosexual.

 

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